Más chistes malos
Érase una vez un loco, pero tan loco, que fue a meterse al manicomio él solo. Érase una vez una casita tan chiquita, pero tan chiquita, que cuando entraba la luz del sol se tenía que salir la gente.
Había un niño tan feo, tan feo, pero tan feo, que cuando nació el doctor lo lanzó al techo y le dijo a la madre: "Si se queda pegado en el techo es un tumor, y si vuela es un murciélago."
Había una vez un hombre tan, pero tan alto, que vendía chicles en los aviones.
Era tan honrado que cuando encontró un trabajo, lo devolvió.
Era tan, pero tan tonto, que lo mandaron a comprar galletas de agua y no compró porque no llevaba envase.
Este era un tipo que era "Tang, Tang, Tang", que sabía a naranja.