Más chistes malos
Había un hombre tan, pero tan flaco, que lavaba las mangueras por dentro.
Era tan honrado que cuando encontró un trabajo, lo devolvió.
Había una vez un hombre tan, pero tan alto, que vendía chicles en los aviones.
Este era un tipo que era "Tang, Tang, Tang", que sabía a naranja.
Era tan, pero tan tonto, que lo mandaron a comprar galletas de agua y no compró porque no llevaba envase.
Esta es una familia tan pobre que cuando entras a su casa y pisas una colilla, la madre pregunta: "¿Quién ha apagado la calefacción?"