Más chistes malos
Había un hombre tan, pero tan flaco, que lavaba las mangueras por dentro.
Este era un tipo que era "Tang, Tang, Tang", que sabía a naranja.
Era tan, pero tan tonto, que lo mandaron a comprar galletas de agua y no compró porque no llevaba envase.
Era tan honrado que cuando encontró un trabajo, lo devolvió.
Había una vez un hombre tan, pero tan alto, que vendía chicles en los aviones.
Había un perro que se llamaba Confite: se metió debajo de la cama y se lo comieron las hormigas.