Más chistes malos
Había un hombre tan, pero tan flaco, que lavaba las mangueras por dentro.
Había una vez un hombre tan, pero tan alto, que vendía chicles en los aviones.
Era tan honrado que cuando encontró un trabajo, lo devolvió.
Era tan, pero tan tonto, que lo mandaron a comprar galletas de agua y no compró porque no llevaba envase.
Este era un tipo que era "Tang, Tang, Tang", que sabía a naranja.
La mujer le dice a su esposo: "¿Supiste lo que le pasó a mi madre? ¿Me estás escuchando?" Y va y le apaga la televisión. "¡Elige la televisión o yo!" Y el esposo responde: "¿Qué canal?"