Más chistes malos
Había un hombre tan, pero tan flaco, que lavaba las mangueras por dentro.
Era tan, pero tan tonto, que lo mandaron a comprar galletas de agua y no compró porque no llevaba envase.
Este era un tipo que era "Tang, Tang, Tang", que sabía a naranja.
Había una vez un hombre tan, pero tan alto, que vendía chicles en los aviones.
Era tan honrado que cuando encontró un trabajo, lo devolvió.
Un tipo tan, pero tan alto, que se tropezó un lunes y cayó el domingo.