Más chistes malos
Era una vez un hombre tan feo, pero tan feo, que se tiraba al suelo para que lo besara el diablo.
Era una casa tan chiquita, pero tan chiquita, que cuando llevaron un cuadro de la Santa Cena, los apóstoles se quedaron afuera.
Era un señor tan pequeño, pero tan pequeño, que se sentó en un billete de 100 y sobraron 99 pesos. Era una gallina tan flaca, que en vez de dar huevos daba lástima.
Había una vez una señora tan, pero tan presumida, que en vez de usar zapatos de piel de cocodrilo, usaba un cocodrilo en cada pie.
Era un hombre tan limpio, pero tan limpio, que cuando se bañaba limpiaba el jabón.
Era una señora tan gorda, pero tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía para los dos lados.