Más chistes malos
Era un hombre tan limpio, pero tan limpio, que cuando se bañaba limpiaba el jabón.
Era una señora tan gorda, pero tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía para los dos lados.
Llega un niño de la escuela y le dice a su papá: "Hoy en la escuela escribí como 3.597 hojas." Y el papá le contesta: "¡Ay, hijo, te he dicho 1.756.934 veces que no seas tan exagerado!"
Era una adivina tan buena, tan buena, que además del futuro adivinaba el condicional y el pluscuamperfecto de subjuntivo.
Era una vez un hombre tan feo, pero tan feo, que se tiraba al suelo para que lo besara el diablo.
Era una casa tan chiquita, pero tan chiquita, que cuando llevaron un cuadro de la Santa Cena, los apóstoles se quedaron afuera.